
Introducción
Construimos nuestros calentadores eléctricos para el exterior por una razón sencilla: para ofrecerle un calor en el que pueda confiar, incluso cuando hace lluvia o está húmedo. Todo el sistema se basa en una lámpara halógena infrarroja a prueba de agua. Esta lámpara emite calor directamente donde sea necesario: en el exterior, en el patio, o en baños donde hay mucha humedad. En esos lugares, se necesita un calentador que sea capaz de funcionar bajo condiciones difíciles y seguir proporcionando calor.
Potencia y rendimiento: lo importante son las cifras
Elegir la lámpara infrarroja adecuada depende de dimensionarla correctamente según el espacio disponible. Para un baño pequeño, una unidad de 200W o 300W es suficiente; eso genera suficiente calor en esa zona. Para espacios más grandes, se utilizan unidades de 500W o 800W, para que el calor cubra todo el área. La tensión eléctrica se ajusta a la que ya utiliza su hogar, generalmente 220V o 240V. De este modo, no es necesario utilizar transformadores adicionales y el cableado queda simplificado.
La longitud del tubo de cuarzo también influye en la amplitud del calor que se genera. Un tubo de 300 mm mantiene el calor concentrado, mientras que uno de 600 mm distribuye el calor en una área más amplia.
Diseño a prueba de agua: es algo esencial
La resistencia al agua se logra gracias al tubo de cuarzo sellado y al conector de dos extremos. Dentro de la lámpara, el elemento halógeno alcanza temperaturas de hasta 3000°C, lo que permite emitir ondas infrarrojas que calientan directamente los objetos, sin afectar el aire circundante. Por eso, el tubo debe estar hecho de cuarzo de alta pureza, ya que así puede resistir cambios bruscos de temperatura y mantenerse libre de humedad.
En nuestros modelos lineales, utilizamos conectores R7s. Estos conectores aseguran el tubo en su lugar y mantienen una conexión eléctrica estable a altas temperaturas. Además, el ciclo interno del gas halógeno protege el filamento, lo que ayuda a que el dispositivo dure más tiempo.
¿Cómo funciona en la práctica?
En la vida real, este sistema representa una solución ideal para los ingenieros. El calor generado es intenso, por lo que se puede instalar de forma compacta, ahorrando espacio. Además, su diseño a prueba de agua le permite soportar la lluvia, las salpicaduras y la alta humedad, evitando cortocircuitos.
Sin embargo, hay algo que hay que tener en cuenta: la gestión del calor. Una lámpara de 800W genera mucho calor. Por lo tanto, el soporte en el que se instala y todo lo que esté cerca debe ser capaz de resistir altas temperaturas. Es importante planificar bien la instalación para que el calentador funcione bien, incluso cuando hace mal tiempo.