
¿Por qué optamos por los calentadores de infrarrojos para la cocción industrial?
Seamos honestos: esperar a que un horno convencional se caliente es algo muy lento. En realidad, estamos pagando para calentar un espacio lleno de aire, antes de que la comida empiece siquiera a calentarse. Es un proceso lento y consume mucha energía eléctrica. Por eso, cada vez más empresas optan por usar calentadores de infrarrojos de acero inoxidable para alcanzar esos objetivos “ecológicos”.
La ventaja de los calentadores de infrarrojos es que no necesitan calentar el aire; simplemente envían energía directamente hacia los alimentos. Es casi instantáneo. En lugar de esperar a que toda la cámara se caliente, utilizamos emisores de ondas cortas o medias. Tan pronto como se activa el aparato, los alimentos comienzan a calentarse de inmediato. Ya no hay necesidad de un calentamiento previo interminable. Se logran las temperaturas deseadas más rápidamente, y la factura de electricidad también disminuye al final del mes.
Por supuesto, el aspecto técnico también es importante. Envolvemos estos emisores en acero inoxidable, ya que los entornos de cocción son húmedos y la oxidación es un problema. Generalmente, guardamos los emisores dentro de carcasas de cuarzo para mantener todo limpio.
¿Hay algún detalle importante que marque una gran diferencia? El reflector. Al colocar un espejo de acero inoxidable detrás del tubo infrarrojo, logramos dirigir todo el calor hacia el interior del horno, en lugar de permitir que se distribuya en la estructura del mismo.
Pero hay que tener cuidado con la potencia de los calentadores. Estos tubos generan mucho calor muy rápidamente. Si los ventiladores no funcionan de forma coordinada con los calentadores, la superficie de los alimentos se quemará, mientras que el centro permanecerá crudo. La clave está en combinar los calentadores de infrarrojos con un flujo de aire constante y regulado, para mantener todo equilibrado.
Por supuesto, existen algunas desventajas. Los calentadores de infrarrojos ocupan menos espacio y reaccionan más rápido que los calentadores tradicionales, pero son exigentes en cuanto a su ubicación. La posición es crucial. Si la bandeja está a unos pocos centímetros de distancia incorrectos del calentador, la cocción no será uniforme. Hay que ajustar perfectamente el sistema de rejillas. Y dado que estos calentadores se calientan muy rápidamente, se necesita un sistema de control capaz de manejar cambios rápidos de temperatura (PWM), para evitar que se excedan las temperaturas y se arruine la carga de comida.