
¿Por qué los calentadores de infrarrojos recubiertos de oro son una arma secreta para hornear con éxito?
Si alguna vez has tenido que lidiar con procesos de horneado difíciles, sabes cuán complicado puede ser. No se trata solo de calentar el horno, sino también de cambiar rápidamente entre diferentes temperaturas, sin dañar el producto ni exceder los límites establecidos.
Aquí es donde entran en juego los calentadores de infrarrojos recubiertos de oro. Los hemos utilizado en hornos de convección, y la diferencia es abismal.
Olvídate de esperar a que el horno se caliente
Los elementos calefactores convencionales son demasiado voluminosos. Tienen mucha masa térmica, lo que significa que tardan mucho en calentarse y aún más en enfriarse. Es un proceso lento.
Las lámparas de infrarrojos recubiertas de oro son algo completamente diferente. Emiten radiación de onda corta directamente sobre el producto. Como el filamento alcanza su temperatura casi al instante, podemos encender y apagar el calor en cuestión de segundos. Al alternar la energía, podemos lograr un control preciso de la temperatura.
La magia del recubrimiento de oro
Puede preguntarse por qué nos molestamos en usar este recubrimiento de oro. En realidad, el recubrimiento actúa como un espejo, dirigiendo toda la energía infrarroja hacia el producto. En lugar de dejar que el calor se disipe hacia las paredes del horno, todo el calor se concentra en el producto a hornear. Así, se obtiene un calor más intenso justo donde se necesita.
Solo hay un detalle importante: debido a la intensidad del calor, es necesario vigilar muy de cerca la temperatura de la superficie. Si no se tiene cuidado, es posible dañar el producto antes incluso de darse cuenta.
Elegir el equipo adecuado
No se pueden conectar estos calentadores a cualquier sistema. Primero, se necesitan relés de estado sólido que permitan un encendido/apagado rápido. Si se utilizan relés mecánicos, su funcionamiento constante acabará dañándolos rápidamente.
Luego está el controlador. Se necesita un controlador PID ajustado para garantizar una respuesta rápida. Dado que estas lámparas reaccionan muy rápidamente, un sensor lento hará que todo el sistema oscile, lo cual es un desastre. Es necesario utilizar termopares de respuesta rápida para mantener la estabilidad del sistema.
Cuando todo funciona correctamente, se obtiene un sistema capaz de alcanzar temperaturas precisas, sin esa demora molesta que se encuentra en los hornos tradicionales.